Tal vez una de las veces que más cansado haya quedado tras un día de visita por Niza y alrededores, sea el día que fuimos a Marsella, la semana pasada, con Julian, Luis y dos amigos suyos, algunas de las italianas y Claudia y otra amiga suya.

Marsella es la 2ª ciudad más poblada de Francia con más de 800.000 habitantes en la capital, cosa que se nota, puesto que las distancias se multiplican (a pesar de la red de metro y autobuses), y el esfuerzo que hay que hacer para visitar la ciudad también.
La ciudad es bonita, aunque da al sensación de ciudad antigua y sucia, sobre todo si te da por salirte de las calles que, literalmente están marcadas por las lineas de visita turística y te da por “improvisar un poco”. Hay muchísimos extranjeros, lo que la convierte en una ciudad cosmopolita, y la gente es bastante más amable y sociable que en su vecina Niza. Las tiendas de comida “Halal” se alterna con restaurantes italianos, vietnamitas, o incluso puedes encontrarte algún camarero “despistado” oriundo de Dos Hermanas.

Para visitar, dentro de lo que nos dio tiempo de ver en sólo un día, cabe destacar 4 sitios: Los aledaños de la estación de tren y la estación de tren en sí misma (con sus escaleras), la Catedral (sobre todo iluminada de noche), el puerto (impresionante de ver y de “oler”), y si se coge (o se toma, Jonás
) el bus 60 en el mismo puerto, se puede subir hasta Notre Dame de la Garde, con su magnífica iglesia, campanario, y mirador para ver la ciudad. Pienso que es imprescindible subir al mirador.

Llegar a Marsella desde Niza es facil pero caro, y tanto la opción de trenes (cada 2 horas y pico con diferentes precios según la calidad del tren, aunque siempre es impresionante) o la del bus (desde la Gare Routiere de Niza, dura el viaje unas 4 horas, hora y media más que el tren) ronda unos 60 euros o 40 si tienes menos de 25 años.

Y por último y si se tiene algo más de tiempo, se puede coger un barco e ir a la cercana isla de If, que según dicen es preciosa.